En su día fue colonia portuguesa y verdadero azote para el imperio español por el contrabando que se ejercía en sus costas. Hoy es el destino uruguayo más internacionalmente conocido.
A pesar de mí y del resto de turistas, bastante abundantes, es dificil no disfrutar del paseo de sus pintorescas calles adoquinadas y sus vistas al río de la plata. Se puede comer pescado rico o subir hasta su faro. Pensar que uno ha contraído el dengue porque en Buenos Aires no se habla de otra cosa.
Con esta excursión y la visita nocturna al café tortoni (lugar de reunión de los intelectuales bonaerenses con Borges a la cabeza) y un paseo por la bella zona de Puerto Madero se terminó mi estadía en Buenos Aires. Y sentí una suerte de extraña nostalgia. De alguna forma en cuatro días uno puede crearse un hogar.

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