miércoles, 22 de abril de 2009

12- Punta Arenas (20/22-04-09)

Lo primero que quiero expresar en esta entrada es mi agradable sorpresa y alegría al ver la cantidad de visitas que el blog está recibiendo. Me alegro mucho de que tanto a los amigos y familiares como a los que no lo son tanto el blog les esté gustando y me vayan acompañando en mi viaje a través de él. Trato de hacerlo con cariño para que la gente lo disfrute. También me doy cuenta de que las entradas no tienen mucha uniformidad, que las hay más personales, que hay otras sobrias, que parecen
Decir también que mi viaje ha cambiado de ritmo y estoy muy contento. He pasado de las rácanas siete horas (o menos) de sueño a las nueve. De tener el tiempo justo para ir a una excursión o tomar un colectivo a tener todo el día por delante sin nada demasiado importante que hacer. De ir a descubrir las cosas con cierta ansiedad (la inevitable ansiedad del viajero) a dejar que las cosas se vayan descubriendo por sí solas. Simplemente caminar por las calles, comer en diferentes sitios, charlar largo y tendido en el desayuno con Misael, el regente de mi hostal, que es una persona con la que da gusto tener una conversación. Llevar una vida tranquila en Punta Arenas.
Punta Arenas es, quizá desde Buenos Aires no había estado en ninguna, una verdadera ciudad. Tiene su universidad, más de 100000 habitantes y sobre todo, un carácter propio. No es especialmente bonita pero tampoco fea. De casas bajas de madera, con vivos colores, toda la ciudad le pega la cara al estrecho de Magallanes que separa el resto de la Patagonia con tierra del fuego. No creo que esté quedando muy claro el itinerario que voy siguiendo pero hata que no aprenda a colgar un mapa interactivo, no me queda otra que hacer vanas referencias locales. Digamos que vuelvo a estar muy en el sur. Como si hubiera hecho un círculo. Y digamos que esta tarde cojo un vuelo que me deja en la región de patagonia del norte, que tanto en Chile como en Argentina también se conoce como región de lagos. Como diría Dani Peña, un amigo mío, con esto doy por terminada esta zona de America del Sur.


mirador de los soñadores



Uno de los mayores placeres de estos dos días ha sido degustar ciertas comidas, además de los asados y la pasta, ayer me pegué un homenaje cenando en un restaurante creativo que hay en la ciudad, una sopa de aguacate con marisco y Salmón preparado en aluminio, con alcaparras y salsa peruana. Todo ello con lentos y exquisitos traguitos de Pisco Sour. El Pisco Sour digámoslo sin más rodeos, es un motivo suficiente para visitar este país. Se compone de la bebida nacional, el pisco y limón, es delicioso y aunque no sabe muy fuerte te pega un meneo bastante considerable.





Esta mañana fue una mañana extraña, di una vuelta por la ciudad y luego visité el cementerio de la ciudad. Por algo que se llama casualidad, pero que no lo es, esta misma mañana me acordé de mi tía Carmen. Aunque había tenido tiempo para despedirme de ella, mi tía falleció el mismo día en que yo salía de viaje, ni siquiera pude ir a su entierro.
El cementerio era muy lindo en su entrada principal, con grandes mausoleos y luego iba dejando paso a tumbas más corrientes. Paseé sin rumbo fijo, mirando en ocasiones los apellidos, muchos de ellos emigrantes europeos de la gente que allí descansaba. Por algo que, nosotros que nada sabemos, llamamos casualidad, me paré en una tumba cualquiera. El esposo había fallecido en el 2005, al lado había una sobrecogedora esquela en la que la fecha de muerte era sólo un año posterior a la del nacimiento. "A nuestra hijita de sus desconsolados padres decía". Y bueno, era sobrecogedor, pero sobre todo me emocionó ver que hacía ya mucho tiempo de eso, que la niña había muerto en 1957 y que su madre seguía viviendo todavía porque allí no estaba enterrada. Quizá viviera en Punta Arenas, quizá me la hubiera cruzado en algún paseo. Todo ese tiempo viviendo de más que la niña. Y sí, me sentí algo ridículo por estar emocionado ante una sepultura de gente que ni conocía, pero igualmente sentí que todos estamos hermanados en la muerte, y que por bajos que a veces seamos, somos dignos de compasión por estar bajo la ley de la puta e incomprendida por nosotros, muerte.



cementerio de Punta Arenas

4 comentarios:

  1. Je je Aqui Dani Peña, me alegra enormemente que te acuerdes de mi ,amigo...como me mola leer tu blog aqui en la habitacion del hotel de Oaurzazte, que ya llevo 2 meses....y en 3 semanas para Kuwait...bueno Atonio!!! estoy feliz de que te vaya tan bien..cuidate mucho y en breve nos hacemos un Skype....I love guy...

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  2. Hola Toño! Qué interesante tu blog, yo soy una de las enganchadas. Hay varias fotos que he visto por aquí que están de concurso. Qué lugares tan bonitos. Sobre lo del Pisco y el Pisco Sour (que para los que no hayan oido nunca se pronuncia "sauer") te comento (ya que piensas pasar por Perú) que hay una pequeña disputa entre ambos paises por el origen del mismo. Prueba a decirle a un peruano que el Pisco es chileno o viceversa. Estaría bien escuchar la historia de esa bebida desde ambos paises. El pisco lo rebajan con agua y limon para hacer pisco sour, pero el pisco a secas es tan fuerte como aguardiente, sake, o sea que tan sólo tragarlo es un esfuerzo (al menos para mí).

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  3. Hola niño!!!
    Lo del Pisco Sour, lo probaste pq te animamos en Puerto Natales con un peskaito, jejeje.
    Un abrazo Antonio. Qué pedazo de viaje que te estás mandando!!
    1 abrazo

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  4. Sí, Iván, jajaja. Vosotros fuisteis los que me enganchastéis al tema. Todavía recuerdo aquella comida tan agradable. Ya no puedo parar.
    Maider, que buenísimo verte por aquí, me alegré mucho al ver tu comentario y buenísima tu apreciación sobre el pique chileno peruano sobre el pisco sauer. Al parecer en Perú dicen algo así como que en Chile puedes beber algo que se le parece pero que nada que ver. Bueno, las cosas de la patria, ya se sabe.
    Dani, amigo, un abrazo fuerte, que vaya lindo por Kuwait.

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