sábado, 11 de abril de 2009

6. Tierra del fuego 11-4-09


He pasado unos días extraordinarios en Tierra del fuego. Un lugar absolutamente maravilloso. Me he alojado en Ushuaia y he hecho bastantes excursiones, la única pega es que con la inflación los precios se han disparado llegando a resultar abusivos en ciertas ocasiones. Las guías quedan totalmente desfasadas en este sentido y hay dos opciones; tirar de tarjeta y disfrutar o quedarse muerto del asco en el pueblo viendo como el tiempo cambia cada dos por tres.
Al día siguiente de mi llegada y con algo más de ánimo hice un tour por el canal del Beagle. Este largo canal une pacífico y atlántico y lleva ese nombre por ser el nombre del barco en la expedición que Darwin hizo en el siglo XIX. Chile queda al sur y argentina al norte, en medio unos islotes y unas aguas poco profundas que hicieron naufragar muchísimos barcos. Un faro automático vela por la seguridad de los barcos. En la excursión se pueden ver pájaros de distinto tipo: albatros, petreles del sur, cauquenes y sobre todo cormoranes de diferente tipo. Además se visita la isla de los lobos marinos, de un pelo y dos pelos que tardas en entender como media hora cual es cada cual, y todavía dudo. Se explican muchísimas cosas sobre los yamanas, que eran unos indígenas que vivían en pelotas gracias a una dieta rica en grasa de lobo marino y bueno, que llegó el hombre blanco y ya los arruinamos con la gripe, la religión y matándoles sus animales. Hoy sólo vive Cristina, de noventa años, en Puerto Williams. Es irremediablemente la última yamana.
Vista de Ushuaia desde la isla Bridge

Además visité claro el parque nacional de Tierra del fuego. Decir que al igual que las montañas que rodean Ushuaia, el paisaje está relindo gracias a que estamos en el momento otoñal en que las lengas cambian sus hojas de color antes de la caída. Es todo un espectáculo para la vista. Y eso que me llovió buena parte del día, pero antes ciertas panorámicas sólo podía mascullar entre dientes: joder, joder, joder. Y hacer fotos. En el parque hay infinitos pájaros (me encantó el carpintero de cresta roja) y también zorros, ratas, castores y conejos. Estos dos últimos ejemplares, están echando a perder el parque, sobre todo los castores que fueron introducidos por el hombre para tener pieles con que cubrirse (Mezquindad humana 2 Naturaleza 0) y que por culpa de sus diques pudren los árboles.
Después de la lluvia en la isla lapataia

turbas en el pn tierra del fuego

Fin de la ruta 3

Además hoy alquilé un coche para visitar la estancia Harberton. Los paisajes hasta allá son igual de espectaculares que los del parque. Con las turberas, los bosques policromados y las montañas nevadas alrededor del Beagle. Esta estancia (rancho) fue el primero en Isla de fuego y lo fundó Thomas Bridges, un reverendo inglés que estudió la cultura yamana y a cuyo rancho acudían los indígenas para defenderse de los ataques del hombre blanco. Aquí estuvo un tiempo Bruce Chatwin, que habla del rancho en su libro de viajes En la patagonia.
Estancia harberton

Y bueno, resumiendo mucho, estos han sido algunos de los aspectos que más me han llamado la atención de mis excursiones por la zona. Además apuntar que Francis, la mujer del Bed and Breakfast donde me alojé, me ha tratado como una madre, con infinitas atenciones y facilitándome todo, si veía que dudaba por la lluvia, me decía, aquí has de salir sin pensarlo, que luego para. Y tenía razón. En general si los porteños me parecieron simpáticos, los fueguinos son todavía más hospitalarios y amables.
Me voy muy contento con la decisión de haber venido, llegué a dudarlo porque lei a gente que no merecía mucho la pena. Afortunadamente no hice caso y me guié por lo que me dijo el instinto. De hecho me gustaría volver alguna vez a este extraño lugar, y quien sabe, quizá entonces me decida a ir a la Antartida. Eso que tanto me gustaría haber hecho.



El implacable viento en la zona

1 comentario:

  1. QUE LINDO TODO ESTO......UN GRAN VIAJE!!! CUANTO PARA VER! SALUDOS DESDE ARGENTINA...MARIA

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