domingo, 1 de marzo de 2009

Una Introducción


El viajero

Aunque me han llamado de mil formas distintas, ¿Qué importa al fin y al cabo ese juguete en préstamo del que hablaba Rilke?
Lo vamos a dejar en Antonio (Toño) o Dena. Tengo 31 años, he vivido toda mi vida en Madrid.
Hasta ahora era profesor de secundaria de lengua y literatura, aunque como buen interino he podido comprobar que este trabajo, en gran parte de los institutos, es una tapadera para ejercer como trabajador social, orientador o guardián de la mazmorra (por decirlo de forma en que suene exótico).
Me gusta el cine, la antropología, la pintura, hacer fotos, la fruta. Irregularmente escribo poesía y relatos. Me gustan demasiadas cosas para el tiempo que tengo, así que trato de no estresarme haciendo yoga. Y me gusta viajar.
Pero no, no soy un explorador ni un aventurero nato. Me da miedo la malaria, me da miedo que me secuestren, trato de no ser un turista pero no voy mucho más allá. Eso sí, me fascina viajar y por eso estoy aquí, para hablar de mi viaje que ya empezará en breve.

El viaje

Tras visitar algunos de los destinos habituales de Europa, viajé a India y a China. Una vez inoculado el veneno del viajero, comencé a interesarme por futuros destinos en nuevos viajes. Me afilié al mundo lonely planet. Hice escapadas cortas siempre que pude. Miré blogs de otros viajeros, me documenté, desgasté atlas.
Quería viajar pero necesitaba tiempo, quería tener opción de hacer un viaje largo. Tras algunas vacilaciones acabé pidiéndome un permiso en el mes de septiembre. El viaje ya había echado a rodar (eso sí, sufrió muchas modificaciones de las que hablaré después) y sólo una cosa estaba clara: el destino.
América latina. ¿Por qué América? Porque ese continente tiene algunos de los países que más me interesan, porque mi nivel de inglés es deficiente y gran parte de mi viaje iba a ser en solitario, porque aparte del inglés, en Asia tuve una fuerte sensación de impotencia de no poder comunicarme como quisiera con la gente autóctona (uno de los mayores enriquecimientos de todo viaje), porque me gusta mucho la alta montaña y el paisaje del altiplano, porque me encanta la literatura sudamericana y quería seguir el rastro de algún escritor ya desaparecido. Por Buenos Aires y Santiago, por la patagonia, por el desierto de Atacama, por Iguazú y las misiones, por la cultura maya, por Cuba, para practicar el poquísimo portugués que sé en Brasil, por Chiapas, por el Amazonas, por Machu Pichu y los incas, por las galápagos, por el pacífico y el caribe, por Nicaragua y Guatemala, por el salar de Uyuni, por la isla de Robinson Crusoe y Rapa Nui, por la comida peruana…

1 comentario:

  1. Felicitaciones por tu blog....amo viajar y transmitis mucha buena vibra!Maria

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