lunes, 9 de marzo de 2009

LO QUE YA NO HARÉ (CREO)


Aunque América es un país cargado de contrastes que me gustaría poder recorrer en un solo viaje, el tiempo de que dispongo me obliga a tener que seleccionar entre su variedad. Aunque me parecía muy tentadora la idea de realizar un viaje punta a punta, desde la patagonia a la Canadá profunda, pronto deseché la idea y decidí dejar Canada y los USA para otra ocasión. Son destinos que de momento me llaman menos. Luego estaba la duda de México, un país realmente fascinante pero que me quedaba algo a desmano de otros destinos del sur a los que no quería renunciar como Bolivia o Chile. México es un país que necesita su tiempo y que si uno quiere evitar pasar por Guatemala, Honduras o Colombia requiere de varios saltos de avión para conectar con los destinos del sur. Lo más difícil ha sido renunciar a Cuba. Esta isla está entre los destinos que más me atraen desde hace muchos años. Desde que vi un documental de Lorca en el que contaba su viaje por la isla y aseguraba, ingenuo, que si desaparecía alguna vez que lo buscasen allí. De entre todos los sitios del Caribe, esa sería con mucho mi primera elección. Por supuesto que no hablo desde la ideología política, simplemente es que Cuba me fascina. Así que cuando vi un pasaje barato pensé cambiar los primeros proyectos del viaje y comenzar mi viaje por Cuba, la idea se perdió como otras pero en Febrero un micro relato que escribí hace tiempo fue declarado finalista del concurso “El dinosaurio”, un concurso internacional que se celebra en ciudad de la Habana, aunque era difícil que el premio me fuera otorgado era la excusa perfecta para poder visitar la isla. Y la idea de viajar a Cuba volvió a irrumpir en los grandes cartelones de la gran vía de mi azotea. Pero… al final la idea no prosperó, no surgió el vuelo, no me gustaba la idea de un viaje que pasara por dar grandes saltos en avión. Y bueno, quizá a la tercera vaya la vencida, y pueda visitar los verdes campos de Pinar del Río antes de lo que ahora imagino, y pueda recordar que ya no fumo, cuando deseche la idea de fumarme un habano en el malecón por aquello de ser ex. Con el resto de países centroamericanos pasa algo parecido tengo la impresión de que su visita es algo forzada, y así aunque Nicaragua o Panamá son destinos que barajé, al final me han parecido forzados (sellos en el pasaporte (vease ansia viajera)) y considero que es mejor centrarme en el sur y poder verlo con más profundidad. Así que tanto el norte como el centro de momento han quedado excluidos de mi itinerario. Pero será necesario hacer nuevamente hincapié en la locución adverbial “de momento”, puesto que todo esto que escribo aquí, todos estos prolegómenos, afortunadamente poco tienen de definitivo. Aquí simplemente comparto lo que ahora pienso, pero el viaje como buen ser orgánico que es ya irá decidiendo por su cuenta cual es o no el camino que seguirá.
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