Al final, entre preparativos, introducciones y colgar mi viaje por China del verano pasado, no he llegado a explicar bien las características de mi proyecto. Quizá sea también porque me resulta más fácil hablar de lo que creo que no haré, que de lo que voy a hacer. Una de las cosas que más me gustan de como se va planteando el viaje es lo abierto que está.
Sin embargo, si que parece haber ciertos límites o reglas. Es seguro que volveré a comienzos de septiembre con lo que el viaje tendrá una duración máxima de cinco meses. También es seguro que salgo el viernes 3 de Abril y que aterrizo en Buenos Aires (o al menos seguro dentro de mis esquemas mentales, porque seguro seguro con el futuro no hay nada). Lo más probable es que los dos primeros meses transcurran en Argentina y Chile, desde la Patagonia hacia el norte, aunque también puede ser de otra manera.
También sé ya que mi viaje pasará a finales de mayo por Salta, donde se me unirá Edurne, la mejor compañera de viajes que he conocido y que además es mi compañera en la vida. De ahí pasaremos a realizar un círculo absolutamente irregular visitando parte de Bolivia y Chile, o quizá no. Y luego en verano es posible que amigos como Paco o Carlos, o cualquier otro se unan al proyecto y visitemos Brasil, Ecuador o Perú. Quizá nada de esto ocurra.
Quiero aprovechar el viaje para terminar ciertos proyectos literarios que tengo en mente, y también para comenzar uno. Quisiera hacer algo de cooperación social también. Todo sin descuidar mi desarrollo espiritual. Y por supuesto me quiero apuntar a unas cuantas turistadas horteras, para luego envanecerme y poder decir: hey, yo estuve allí. Quiero currarme las fotos. Y también quiero tratar este blog con mimo. Quiero que el veneno del viaje me penetre. Y quiero que el viaje me muestre cosas de las que quizá ahora dudo. Pienso que son demasiadas cosas y que varias no se materializarán. También quiero que pasen cosas que desde aquí y ahora no puedo imaginar siquiera.
Y esto es lo poco que puedo decir del proyecto.
Sin embargo, si que parece haber ciertos límites o reglas. Es seguro que volveré a comienzos de septiembre con lo que el viaje tendrá una duración máxima de cinco meses. También es seguro que salgo el viernes 3 de Abril y que aterrizo en Buenos Aires (o al menos seguro dentro de mis esquemas mentales, porque seguro seguro con el futuro no hay nada). Lo más probable es que los dos primeros meses transcurran en Argentina y Chile, desde la Patagonia hacia el norte, aunque también puede ser de otra manera.
También sé ya que mi viaje pasará a finales de mayo por Salta, donde se me unirá Edurne, la mejor compañera de viajes que he conocido y que además es mi compañera en la vida. De ahí pasaremos a realizar un círculo absolutamente irregular visitando parte de Bolivia y Chile, o quizá no. Y luego en verano es posible que amigos como Paco o Carlos, o cualquier otro se unan al proyecto y visitemos Brasil, Ecuador o Perú. Quizá nada de esto ocurra.
Quiero aprovechar el viaje para terminar ciertos proyectos literarios que tengo en mente, y también para comenzar uno. Quisiera hacer algo de cooperación social también. Todo sin descuidar mi desarrollo espiritual. Y por supuesto me quiero apuntar a unas cuantas turistadas horteras, para luego envanecerme y poder decir: hey, yo estuve allí. Quiero currarme las fotos. Y también quiero tratar este blog con mimo. Quiero que el veneno del viaje me penetre. Y quiero que el viaje me muestre cosas de las que quizá ahora dudo. Pienso que son demasiadas cosas y que varias no se materializarán. También quiero que pasen cosas que desde aquí y ahora no puedo imaginar siquiera.
Y esto es lo poco que puedo decir del proyecto.

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